Diálogo europeo sobre sistemas alimentarios convocado por el IDDRI

La red de think tanks liderada por el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) reunió el 24 y 25 de febrero en Bruselas a representantes de diversos think tank y organizaciones de Estados miembros de la Unión Europea bajo el lema “Sistemas alimentarios sostenibles en Europa.

El objetivo del encuentro era aunar capacidades internacionales y multisectoriales para abordar de manera colectiva los desafíos más urgentes de los sistemas alimentarios europeos. Todo ello en un contexto marcado por una creciente incertidumbre geopolítica global que pone en cuestión los avances y compromisos en materia ambiental, climática y de justicia social.

Análisis previo desarrollado por el IDDRI

Para llegar a esta instancia de diálogo, el IDDRI trabajó en la identificación de necesidades compartidas.

Entre ellas emergió la necesidad de reforzar la disponibilidad, el atractivo y la accesibilidad de los alimentos de origen vegetal, con siete líneas de acción o temáticas:

  • Contratación pública alimentaria
  • Estrategias alimentarias locales
  • Apoyo al comercio minorista y a la restauración
  • Reorientación de los subsidios de la Política Agraria Común (PAC)
  • Innovación de producto
  • Medidas fiscales
  • Regulación del marketing

Esta exploración previa se llevó a cabo entrevistando a 85 personas expertas, realizando encuestas a 400 investigadoras, además de talleres participativos y revisión bibliográfica.

Diálogo europeo

El encuentro de Bruselas se estructuró en torno a dos niveles de debate. En primer lugar, se debatieron las temáticas para establecer prioridades de acción, así como identificar líneas de investigación necesarias para ponerlas en práctica y mecanismos de inversión para hacerlas viables, todo ello acompañado de narrativas que favorezcan la transición. A continuación, tuvo lugar el debate sobre cómo aterrizarlas a cada contexto nacional.

Desde Alimentta participamos en el debate sobre estrategias alimentarias locales. Esta temática parte de un consenso claro: la escala local o regional es clave para catalizar la transición alimentaria.

Más que intentar una delimitación rígida de lo local, esta escala debe definirse en cada territorio en función de sus necesidades, capacidades y aspiraciones, así como de los actores que lo conforman. Si bien surgió la inquietud sobre las experiencias fragmentadas que suelen caracterizar a los procesos bottom-up, de ello emergió la importancia de mapear experiencias, analizarlas con rigor y traducirlas en aprendizajes útiles, convirtiéndolas en conocimientos aplicables a otros contextos.

Para sostener estos procesos, se planteó la creación de espacios compartidos de conocimiento, como hub u observatorios, capaces de integrar información ambiental, económica, social y de salud, y hacerla accesible para la toma de decisiones.

A ello se suma la urgencia de desarrollar herramientas que faciliten la participación multisectorial y que consigan articular niveles de gobernanza que permitan alinear lo local con lo nacional y lo europeo.

Finalmente, el papel de la investigación se redefinió como profundamente aplicado y relacional: no solo generar conocimiento, sino hacerlo junto a los actores y orientado a la acción. En este sentido, la investigación-acción participativa se concibe como un enfoque clave.

Debate en el contexto español

En la mesa sobre el debate contextualizado para España, Alimentta coincidió con actores como Alinnea, BC3, CSIC o el MITECO, entre otros.

El énfasis de esta mesa se situó en la necesidad de establecer un diálogo estable entre ministerios y actores de los distintos eslabones de la cadena alimentaria. Su consolidación pasaría por la creación de un organismo de asesoría, siguiendo el modelo de observatorio o similar, trabajado en el debate por temáticas. Un espacio en el cual se pudieran intercambiar y confrontar visiones, así como construir una agenda compartida con el objetivo de introducir la alimentación como tema transversal en multitud de políticas públicas.

En este marco, se subrayó la importancia de reforzar la evidencia científica. Persisten vacíos de datos que dificultan orientar la acción en los territorios y apoyar de forma efectiva a productores. Generar información útil, aplicada y accesible se identificó como una prioridad estratégica; un trabajo que debería incluir análisis que comparen el coste de acción frente al de inacción, o el coste sanitario de las dietas convencionales en comparación con otros los otros modelos propuestos.

Asimismo, se puso el foco en actores que requieren mayor atención como el sector minorista cuyo papel es clave, aunque poco explorado todavía en estas dinámicas.

Se espera que en los próximos meses se trasladen estas ideas a otros foros para avanzar de forma conjunta en la concreción de las propuestas.