Alimentta participa en el I Congreso Ibérico de Pesquerías Artesanales (CIPA) 

Del 20 al 23 de abril de 2026 ha tenido lugar en Santander la primera edición del Congreso Ibérico de Pesquerías Artesanales (CIPA). Un encuentro que nace con el objetivo de dar visibilidad a las pesquerías artesanales de España y Portugal, generar conocimiento, compartir experiencias y fortalecer vínculos entre ciencia, gestión y sector pesquero artesanal.

Se trata del primer espacio de este tipo dedicado enteramente a la pesca artesanal, aglutinando experiencias españolas y portuguesas, y cuyo comité organizador ha estado a cargo de personas expertas del Instituto Español de Oceanografía IEO – CSIC.

El evento se estructuró en varias líneas temáticas:

  • Por un lado, se abordó la conservación y sostenibilidad de los recursos pesqueros artesanales, con estudios que abarcan desde el estado de conservación y la restauración de especies concretas hasta medidas para evitar los descartes, proyectos de recuperación de especies de interés comercial y el monitoreo de hábitats y especies clave.
  • También se trató la gestión espacial (incluyendo impactos, protección, conflictos y planificación) mediante distintas herramientas para monitorizar cambios en el uso de los ecosistemas marinos, mapear caladeros y analizar la actividad de las distintas modalidades de pesca. En este ámbito, destacó la colaboración entre la investigación, a través de modelos, y la experiencia local de pescadores en el mapeo de caladeros.
  • Otra línea se centró en el cambio climático y la economía azul, revisando experiencias a lo largo de la cadena de valor de las pesquerías ecológicas y analizando cómo la compra pública puede convertirse en una herramienta de transformación.
  • Por último, se abordó la dimensión social y cultural de las pesquerías artesanales, subrayando la importancia de la comunicación para generar reacción e impacto, especialmente en cuestiones sensibles como el cambio climático. Asimismo, se puso en valor el potencial adaptativo del conocimiento ecológico local de quienes se dedican a la pesca, cuando se integra en la investigación y en las políticas climáticas.
  • El evento concluyó con una sesión dedicada a la gobernanza, los mercados y las cadenas de valor.

Alimentta presenta tres comunicaciones

Marta Albo, colaboradora de Alimentta y beneficiaria de la Daniel Carasso Fellowship, presentó el proyecto Vadapés II, liderado por el Instituto Español de Oceanografía. A través de este trabajo se identificaron 69 retos que afectan a la pesca artesanal en el Mediterráneo y el Atlántico, tomando como casos de estudio Asturias y las Islas Baleares, y se codiseñaron soluciones adaptativas junto al propio sector pesquero. Entre las medidas propuestas destacan las vedas adaptativas, el apoyo a la venta directa, la mejora de las condiciones laborales, el etiquetado ambiental y el impulso a la cogestión, así como el refuerzo de la colaboración entre el sector y la ciencia para fortalecer la resiliencia y evitar la maladaptación.

Por su parte, Pablo Saralegui, del equipo técnico de Alimentta, explicó cómo la pesca artesanal puede seguir siendo un pilar clave para abastecer de pescado de calidad a la población española incluso en un escenario de cambio climático, siempre que se aborden las ineficiencias de un mercado pesquero globalizado. España, al igual que otros países de la Unión Europea, depende en gran medida de cadenas de importación y exportación de productos pesqueros. Sin embargo, es posible reconfigurar estas cadenas para que el sistema marino se sostenible, tal y como se demuestra en el informe publicado por Alimentta.

Finalmente, Verónica Rebollo, también del equipo técnico de Alimentta, compartió los aprendizajes del proyecto Vía Sabia, en el que se identificaron problemáticas relacionadas con el cambio climático y comunes al sector agrario y pesquero, en cuatro territorios de estudio. Asimismo, se trabajó en la identificación de posibles soluciones con base en la colaboración entre distintos sistemas de conocimiento: el conocimiento ecológico local de pescadores y productores, y el conocimiento científico-técnico. Las medidas que integran estos saberes pueden dar lugar a respuestas más ajustadas a las particularidades territoriales sin perder rigor científico; no obstante, para ello es imprescindible generar espacios de diálogo y cooperación reales y sostenidos en el tiempo.