Trascendiendo las estrategias de crecimiento del capitalismo para la conservación de la biodiversidad

El crecimiento económico ilimitado que alimenta el metabolismo del capitalismo ha transformado profundamente una gran parte del planeta Tierra. La destrucción ambiental resultante ha traído como consecuencia una tasa sin precedentes de pérdida de diversidad biológica. Después de la pérdida a gran escala de hábitats y especies, se reconoció que la biodiversidad es crucial para mantener el funcionamiento de los ecosistemas.

Este artículo busca seguir con el debate sobre las contradicciones entre el crecimiento económico y la biodiversidad en la literatura de las ciencias de la conservación y así invitar a personas académicas a participar en la reducción de la crisis de biodiversidad dando a conocer los impactos del crecimiento económico.

En la década de 1970, se estableció una agenda global para desarrollar diferentes metas relacionadas con el desarrollo sostenible, incluyendo el crecimiento económico verde y azul, la cual, a pesar de no mencionar específicamente la biodiversidad, reforzó la idea de que el desarrollo económico basado en ganancias es compatible con la ecología del planeta.

Fue solamente después de que la pérdida de biodiversidad captara la atención de investigadores de las ciencias ambientales a principios de la década de los 2000, que se implementó una agenda para la diversidad biológica. La agenda resalta que la conservación de la biodiversidad es un gran reto internacional y reconoce que las principales causas de la pérdida de la diversidad biológica derivan de las actividades económicas.

Las agendas para la biodiversidad creadas después del 2000, incluyendo la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Marco de Trabajo de la Estrategia Mundial de la Convención sobre la Diversidad Biológica posterior a 2020, no consideran los impactos negativos de las estrategias para la biodiversidad orientadas por el crecimiento. Como resultado, las prioridades de la conservación mundial de la biodiversidad están gobernadas por el valor económico de la biodiversidad y la supuesta contribución que tiene para el bienestar de las personas.

Una gran cantidad de evidencia empírica muestra que el crecimiento económico ilimitado es el principal conductor de la pérdida de diversidad biológica en el Antropoceno; por lo tanto, desde este artículo se aboga fuertemente por un decrecimiento sostenible y un cambio fundamental en los valores sociales. Una reducción equitativa de la economía física puede mejorar las condiciones ecológicas, reduciendo así la pérdida de biodiversidad y mejorando como consecuencia el bienestar humano.

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