La huella de carbono de la cadena agroalimentaria de la merluza en España

La reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y la mitigación de los efectos del Cambio Climático (CC) dependen, en gran medida, de que los sectores económicos adapten sus procesos productivos para reducir de manera significativa las emisiones de CO2.

A pesar de los recientes avances en esta materia, la pesca marina suele quedar excluida de las evaluaciones globales de emisiones de GEI o, en el mejor de los casos, incluirse en base a recomendaciones a partir de un número limitado de casos de estudios. Además, el análisis de los impactos ambientales de la actividad pesquera generalmente se enfoca en ciertas preocupaciones biológicas como la disponibilidad del recurso y la conservación de los stocks, mientras subestima otros impactos causados por las actividades pesqueras.

En este contexto, la merluza ha sido un alimento clave para la población de Europa Occidental a lo largo de la historia, y continúa siendo uno de los pescados más arraigados en la cultura gastronómica en España. Es un producto muy importante en nuestro mercado doméstico, con gran peso para la economía del sector pesquero y esencial para el abastecimiento de alimento para consumo humano.

Este trabajo reconstruye, por primera vez, la cadena agroalimentaria que sigue la merluza para abastecer el consumo español con el objetivo de estimar la huella de carbono de la extracción (pesca), transporte y distribución en España, tomando como referencia el año 2017.

Nuestros resultados indican que España apenas captura el 8% de la merluza que consume en caladeros nacionales (12.002 t), mientras que el resto procede de caladeros comunitarios o internacionales (85.470 t), o de importaciones de terceros países (121.031 t). Así, la reconstrucción de la cadena agroalimentaria que sigue la merluza para abastecer el consumo español nos permite corroborar que, como ocurre con otros alimentos, recorre grandes distancias antes de llegar a la mesa del consumidor. De este modo, las distancias varían entre los 10.000 km desde Chile, Argentina, Uruguay, Islas Malvinas/Falkland Islands y Sudáfrica, los 3.000-4.000 km desde América del Norte y los 800-3.000 km desde Marruecos y los países europeos. El valor acumulado de emisiones relativas a la pesca representa el 67% de las emisiones totales de la cadena agroalimentaria de la merluza, con el 33% restante asociado al transporte (marítimo, aéreo o por carretera).

Este estudio destaca la importancia de evaluar las emisiones de GEI en el sector pesquero con el fin de constituir una herramienta clave para los tomadores de decisiones. Así, este informe pretende contribuir a mejorar la gestión ecosistémica de las pesquerías de merluza y a progresar en torno a la reducción de sus impactos ambientales. Para mitigar los efectos del cambio climático es necesario conocer las emisiones de GEI de los diferentes sistemas de producción para poder articular acciones innovadoras para la transformación del sistema agroalimentario español y, en este caso en particular, en lo referente al consumo de merluza por parte de la población española.

Este informe presenta una propuesta robusta sobre cómo considerar los impactos ecosistémicos no sólo de la pesca, sino también de toda la cadena agroalimentaria que abastece a un país, lo que contribuiría a mejorar el enfoque a adoptar en la próxima revisión del marco normativo de la Política Pesquera Común, así como otras regulaciones tales como la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina. La evidencia extraída de este informe plantea la necesidad de alcanzar un equilibrio entre los patrones saludables derivados del consumo de pescado y su impacto medioambiental asociado.

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